viernes, 6 de abril de 2007

Los "animales humanos"

"Yo vengo a ser lo que se llama en el mundo un buen hombre, un infeliz, un pobrecillo, como se echará de ver en mis escritos". No pretendo, pues, ejercer de sabio, ni deseo legiones de ansiosos acólitos que malgasten su vista frente al destello del monitor. Aun a sabiendas de resultar aburrido (largos años de hambruna y sequía para mi casilla de comentarios) no regaré estas lineas con pasajes recurrentes o tronchantes.
He malgastado mi vida, como un J.J. Rousseau, evitando en la medida de lo posible todo lo concerniente a los hombres. Cuantas veces no he maldecido mi suerte por no tener la de un Robinson Crusoe, un Plunio, o un Adolfo Suárez; ese famoso anacoreta. Largos años de reclusión y ostracismo y aun así no he podido sustraerme a mi condición de "persona humana". Definición del hombre comúnmente aceptada y muy en boga, hoy en día, entre los desheredados. Baste encender el televisor para escuchar como salta de boca en boca, estas palabras, entre los que pierden su dignidad.
Hagamos un alto en el camino, amigo lector, pues me apetece ejercer de lo que desconozco, vicio por lo demás muy generalizado entre los hombres, y razonaré como linguista. Me niego a digerir sin cierto disgusto ese "Somos personas humanas" pues se me antoja una desafortunada redundancia o un indigesto pleonasmo. Como si en el sustantivo persona no se hallase intrínseca su definición "Individuo de la especie humana" y en el de humano "Perteneciente o relativo al hombre". Como pueden ver ambas palabras vienen a ser lo mismo.
De modo que estaría a bien economizar diciendo "¡No hay derecho, a tal o cual cosa, soy una persona!" o si se prefiere "¡No hay derecho, a esto o aquello, soy un ser humano"!. No conozco ningún "perro humano" ni ninguna "vaca persona". Pero si, en cambio, a lo largo de mi vida me he topado con alguna que otra "persona animal" o más bien con algún "animal humano".
No es facil reconocer a primera vista a uno de estos "animales humanos" aunque alguno piense que abundan por estas tierras como en nuestros polígonos industriales las multinacionales Estadounidenses. No definiré como tales a esos hombres y mujeres de condición humilde, amantes de los placeres terrenales y carentes de toda educación; aquellos que desde hace eónes vienen engrosando la larga lista de la plebe y que hacen honor a la definición de "persona de comportamiento instintivo, ignorante y grosera". No es de ese tipo de animales de los que quiero disertar pues, ¿A caso no representan a la mayoría de todos nosotros por más que pretendamos disimularlo?. No nos entrometamos en sus anodinas existencias y dejemos que discurran en su tranquila vacuidad, en sus inalterables pagos de letras, en sus milagros para llegar a fin de mes, en su adoración sempiterna a ese todo poderoso Neo-dios Caja Tonta( pronunciando su nombre en vano me arriesgo a cometer blasfemia; ruego a sus numerosos creyentes me perdonen) y durmiendo como corderitos en sus jaulas doradas. Estos miserables, entre quienes me incluyo, los definiré como "Animales animales" y nos basta con algo de sol, una Coca-Cola fresquita y verdes prados de "Pan et circus".
Hablo, sin embargo, de ese otro tipo de seres que un buen día, nadie sabe cómo, decidieron segregarse de la rama evolutiva del "animal animal" para convertirse en una especie superior que denominaré como "animal humano". Si damos por cierto la tehoría de que unos extraterrestres nos acomodaron en este gran terrario que es la Tierra, estos "animales humanos" fueron alimentados desde su nacimiento con ese jugo que en las colmenas distingue entre unas simples obreras de esas reinas acicaladas. Esos hombres y mujeres que desde su posición de poder y bajo sus probos juicios dirigen los designios de las pobres personas llevando a cabo las mayores animaladas pensables. Esquilmando al trabajador, lanzando al soldado a la guerra, sembrando de polución nuestros rios, en fin, carentes de todo lo que entraña el adjetivo humano. En mi corta existencia he podido observar, no sin pavor, como estos "animales humanos" alcanzan los puestos más altos en la sociedad; pues saben cubrir con sus mascaras toda su falta de escrúpulos y humanidad. Personas que ocultan su condición animal ante sus semejantes para desarrollarla, rozando el paroxismo, en la intimidad de sus hogares.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tambien me siento un "animal animal" que e malgastado mi vida siendo un rousseau. Bonita prosa, espero que este no sea tu unico trabajo, porque es asombroso. Un admirador.

. dijo...

Yo, por mi parte, tengo cada día más claro que nunca debí morder la manzana del árbol de la ciencia.
La ignorancia es la felicidad.
Animal, pero feliz.